27 de febrero de 2016

Ilógico y estúpido.

Pasan los días y te ves envuelta en una vida que detestas. ¿Cuándo ha podido pasar? Lo más seguro es que te sea imposible recordar el momento exacto en el que todo se fue a la mierda. En el que tu vida se fue básicamente a la mierda. Sí, lo digo tal cual, porque ahora mismo te sentirás perdida y que nada vale la pena. Y puede que tengas razón. 
Durante desde que somos pequeños, nos educan de tal manera que nuestra vida está planeada casi con todo detalle. Piensas que eliges lo que quieres, que decides por ti misma, pero no es cierto. Nuestras acciones son culpa de la sociedad, de todo lo que hay detrás de esta. De lo que pensará la gente, si hago esto o aquello, o si digo tal o cual. Elegir la carrera que te gusta, puede estar condicionado por lo que se supone que quieren tus padres para ti, y siempre es lo mejor, claro. ¿Pero quién es toda esa gente para decirte que es lo que te mereces o qué es lo mejor en tu vida? La única persona que debería decidir eres tú. Es tu vida, tú eres las que vas a estar toda la vida contigo. Las personas tenemos la costumbre de pensar que podemos ponernos fácilmente en la piel de los demás, en sus mismos zapatos. Ah claro, a ti te dicen continuamente "yo te entiendo".
Pero, ¿sabéis qué? No sabéis nada, absolutamente nada sobre mí.
Y ahora mismo me encuentro solísima y más perdida de lo que me he sentido en mi vida. Ni siquiera sé si lo que estoy estudiando me gusta realmente, pero creo que la respuesta es que no porque si ahora mismo me dijera alguien feliz que me cambiaba su vida, firmaría sin dudar. Entonces, es cuando te das cuenta de que eres una pobre infeliz. De que sigues levantándote cada día porque no tienes nada mejor que hacer que ir a clase para no escuchar nada, evadirte, quejarte. Es decir, seguir la corriente, ser una más de entre todas esas personas desgraciadas. 
Qué triste. Qué triste estar haciendo algo sencillamente porque si lo dejarás no sabrías que hacer. Porque aquel era tu único plan. Te machacas y te preguntas por qué cojones no pensaste en un plan B. Piensas y piensas sobre qué te gustaría hacer, sobre cómo podrías ser realmente feliz. Y no te viene nada a la mente. Y te sientes más insignificante de lo que ya eres. 
Me siento fatal porque no me gusta lo que estudio. Pienso que defraudaré a mis padres, más de lo que ya están por verme así.
No me gusta la vida a la que estoy destinada. Necesito cambiarla, ser otra versión de mi misma. 
Me gustaría viajar, conocer mundo y aprender de otra manera que no sea en una universidad, dentro de una clase, en una ciudad que odio y con gente que no soporto ver. No vale la pena. 
Pero como le pasa a la mayoría de las personas, aquí sigo sin cambiar nada. Frustrada por algo que yo misma estoy decidiendo. Ilógico y estúpido. Tal como soy yo.

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