30 de abril de 2015

Cartas.

Pobre niñita. Ahí sigue, como siempre: sola. Buscando un poco de cariño. Pero siempre se repite a ella misma que es fuerte, que puede con todo y que no necesita a nadie. Ella cree que ha vivido lo suficiente para saber lo qué es el dolor. Pobre niñita. Tan ilusa e ingenua que sigue creyendo en las personas que le hacen daño una y otra vez. Le han dado mil patadas, pero ahí sigue ella, creyendo en eso que llaman amor. Pobre niñita. No se da cuenta de que siguen jugando con ella como quieren, ni siquiera cuando la gente se lo dice. Confía ciegamente en las personas y siempre intenta ver su lado bueno, sin saber que hay gente que simplemente no lo tiene. Hay gente que por mucho que te lo prometan no cambian. Pobre niñita. Se sigue dejando llevar por la gente que ella cree que la quiere, cuando realmente la consideran un pasatiempo. Se deja abrazar por gente que tiene un cuchillo en sus manos, solo porque no quiere volver a ver a Soledad. Pobre niñita. Encerrada en su casa, soñando con cosas que no ocurrirán. La niña se ha encaprichado de un tipo de esos que coleccionan corazones en tarros de cristal, y lo mejor, se sienten orgullosos de ello. Ella como una niña tonta, le ríe las gracias, le sigue y cuando él quiere y repito, solo cuando él quiere, le da un beso para que ella siga creyendo en él. El chico le dice cosas bonitas al oído cuando nadie los ve, esas típicas palabras que él nunca diría con gente delante. Pobre niñita. Ella ilusionada, escucha sus palabras y obviamente, se las cree. Se repite a ella misma que lo conseguirá. Que conseguirá que ese chico cambie por ella, como ocurren en las novelas o películas románticas. Pobre niñita.
A esa niña solo le digo, ahora que ya han pasado los años:
Soy tu yo del futuro, sé que ahora piensas que no vales una mierda. Pero no es así. Vales más que todos ellos. No te mereces lo que te están haciendo, y sobre todo, lo que él te está haciendo creer. Abre los ojos. Ya, ya sé que duele, pero por favor, solo hazlo y se fuerte. Yo, en mi interior, siempre he confiado en ti. Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacerlo. Mira a tu alrededor, tienes a gente maravillosa que no ves por culpa de gente que solo te ciega. Por favor, hazme caso, olvídate de él y no te enfades, ni llores más, ya que el karma pone a cada uno en su lugar. Y confía en ti, nunca te lo he dicho pero... te quiero mucho.

A mi yo del pasado.

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