31 de enero de 2014

Help.

Siento ese miedo que te oprime el pecho y no te deja seguir. Simplemente te paraliza, te hace inútil, fría, de piedra. Me lo dicen mucho, todos los días, a todas horas. No hace falta que me lo digáis, yo ya sé la clase de persona que soy... o mejor dicho, en lo que me he convertido. No pedí ser así. Ocurrió sin más. Me hicieron tanto daño que ya no puede pensar con claridad, ya no puedo elegir conscientemente. Ahora mi cerebro se programa para cuando note el miedo, se bloquee. Ni siquiera el corazón me puede ayudar en estos momentos. Y quién dice que el amor lo supera todo miente. ¿Amor? Já. Supongo que estamos hablando de lo mismo, ¿no? De esa sensación nauseabunda, que te marea, que te hace sentir débil en todo momento, que te hace no poder pensar en lo que realmente quieres, que te limita, que hace que veas todo del puto color rosa, que se te agarra en el pecho y va destrozandotelo poco a poco. A lo mejor es que no hablando de lo mismo, porque tú crees que eso del amor es la sensación más estupenda del mundo. No te lo reprocho, es más, lo entiendo. Porque a mi me pasó algo parecido cuando todos mis pensamientos estaban ocupados por él, pensaba que nada más maravilloso me podía pasar, hasta que todo hizo pum. Me di el batacazo contra el suelo. ¿Lo peor de la subida son las caídas, no? Por eso yo odio las montañas rusas, ¿en serio hay que gente que podría vivir en una de ellas? Ah sí, yo. Subiendo, bajando, rozando el suelo, esas curvas que te tambalean, esa subidas donde estiras los brazos y pareces que estás rozando con la punta de los dedos el cielo, hasta que la montaña rusa baja, baja, baja, baja y acabas en el subsuelo. Tan pronto como creí que todo iba bien, el mal poseyó mi vida. Desde entonces, no puedo vivir. Solo sobrevivo como puedo. Me odio a mi misma, y en eso se centra toda mi vida. En el dolor que siento. En el odio. En el rencor, la decepción, el resentimiento...
¿Qué hay peor que tener que vivir conmigo misma? No puedo mirarme al espejo, ya ni siquiera puedo andar por la calle y sonreír a todo el mundo como hacía antes. Ahora solo puedo agachar la cabeza, mirar el suelo e intentar no tropezarme y hacer más el ridículo. Me entra ansiedad cada vez que alguien me observa detenidamente. En mi mente solo existen pensamientos a cerca de la horrible persona que soy por dentro y por fuera. La belleza duele, ¿sabéis? y más a las que no la tenemos. Y eso es porque ahora todo se centra en eso, en la belleza, en un físico... ¿qué se supone que dice el físico de ti? Por supuesto, todo. Tu físico marca quién eres y lo de dentro solo es complementario.
Esto es lo que aprendí 'estando contigo', y lo que he confirmado con todo el puto universo. Gracias por la lección, habéis convertido mi vida en una pesadilla. El miedo me limita. Me absorbe. El odio hacia mi misma me consume y solo me puedo centrar en eso, y en el hecho de que esté todo el día mirando el suelo para que nadie se de cuenta de que existo y puedo ver lo que fea que soy.
Esa es mi vida. Solo eso. Voy alejando a las personas de mi lado, porque no soporto que me digan que no soy fea. Ya no puedo aguantar ni una sola mentira más. Aparto a la gente de mi lado, porque sino soy capaz de quererme a mí misma, ¿cómo voy a poder querer a alguien? Hasta que al final termino completamente sola. Y cuando más necesito que alguien me diga que está a mi lado, hasta en las malas, hasta cuando lo tire de mi lado... no hay absolutamente nadie. Y eso hace que pierda más la esperanza de conseguir algo, lo mínimo, que me haga querer seguir en esta pesadilla o en eso que todos llaman vida.
Estoy suplicando ayuda, pero no queda nadie. Todo el mundo tiene miedo de mi. Les entiendo. Yo también me asusto.

1 comentario:

BeA Pineapple dijo...

Ha sido la primera entrada que he pillado.
Soy Bea, la pera, necesito hablar contigo, es realmente importante; espero que leas esto.
Te dejo mi correo, respóndeme, por favor. Tanto como si quieres hablar como si no, te dejo mi correo: beatrizrequerey1997@gmail.com
Gracias.