28 de enero de 2014

El amor nos destrozará otra vez.

Por las noches cuando me despierto gritando, sudando y asustada, me vienes a la mente. Es como un acto reflejo. No quiero, pero lo hago. Será la costumbre... o tal vez, sea el miedo. Creo que terminé asociando la palabra miedo contigo. Tal vez tú pusiste todas aquellas ideas descabelladas en mi cabeza, o a lo mejor, simplemente fui yo. Mi psicólogo siempre repite la gran imaginación que tengo, y yo no se lo niego. Quién sabe, a lo mejor todo lo que creí haber vivido, todas las palabras que creí haber escuchado salir de tu boca, solo fueran sueños. Lo que si sé es que ahora nada es sueño, todo son constantes pesadillas, que nunca acaban y si lo hacen, es para volver a repetir una y otra y otra y otra vez.
Alguien me dijo una vez que cambiará de camino para ir al instituto, porque al final la rutina te acaban convirtiendo en una idiota. Yo ya era idiota de nacimiento, pero supongo que no quería serlo más, así que lo hice. Ese fue uno de mis grandes errores, allí te encontré. Fuera de la rutina. Pero poco a poco, todas las mañanas seguía ese nuevo camino para verte de nuevo, y esa se convirtió en mi nueva rutina. En camino favorito. Cuando llegaba del instituto, solo quería que llegará el día siguiente para poder verte. El alguien que me dijo lo de la rutina tenía razón, al final terminó por volverme majareta. Mis ambiciones y sueños terminaron por los suelos. ¿Fue el día que te vi con ella besándote en 'nuestro' camino, mientras me miras? Creo que sí. A partir de ahí, todo fue derrumbándose lentamente. No solté ni una lágrima en ese instante. Pero algo se apoderó de mi, resentimiento, decepción, miedo... incluso sentí terror. Pero aún así, aparté la mirada y seguí hacia delante. No por mucho tiempo, al llegar a la esquina, yo también caí, ya sabía yo que esa grieta no iba a tardar mucho en destrozarme.
Al día siguiente, nuestros caminos cambiaron, tomamos carreteras diferentes. Y todo cambió. Pasaron días, semanas y meses, hasta que me encontraste o eso quiero creer. Sentí otra vez ese escalofrío por el cuerpo cuando estuviste tan cerca que pude sentir tu respiración entre cortada, como la mía. Me abrazaste y quise que ese momento fuera eterno. Pero como siempre pasa, lo que queremos no siempre puede ser, porque la vida solo está creada para jodernos, o para joderme. Tú y yo. Eramos eternos, infinitos. Pero el infinito se rompió. Mi cama lloraba todas las noches, porque se sentía fría sin ti. Me pregunté todos los días si fue culpa mía, hasta le gritaba a todo el mundo que no estaba a la altura.
Mientras paseaba un día por la calle, te vi. Otra vez. El destino, lo llamaban. Yo lo llamo una gran putada. Estabas abrazado a ella, y con ella no me refiero a cualquier 'ella', me refiero justo a ella. Esa que se hacía llamar, mi amiga. Mi psicólogo dice que no debo decir que no creo en la amistad, solo porque alguien me haya hecho daño, aquí si que le llevo la contraria. He de decir que ni mi psicólogo me entiende, aunque ¿cómo explicar algo qué te ha destrozado? No hay palabras. Ni sientes ni padeces.
Aunque conmigo esa frase tampoco funcionó... creo que soy una especie de edición limitada. Aún siento ese sabor amargo en la boca, aún tengo atascada a la decepción y la desesperación.
Una vez me dijiste que cuando sintiera miedo corriera, que corriera para que el miedo no me alcanzará. Creo que fue el mejor consejo que me diste estando juntos. Todas las demás palabras se las llevo el viento. Te hice caso y corrí muy lejos de esa calle donde estabas con ella, huí de ti, mientras me perseguías gritando a pleno pulmón que lo sentías y que no era lo que yo creía porque tú eras mi mayor miedo. Ese miedo que hacía que me temblaran las piernas. Y dime ahora, ¿qué era aquello que pensabas que creía? Creo que lo que creí no fue ni la mitad de malo, de lo que en realidad era. Siempre he sido muy inocente e ilusa. Ya lo leí y escuché muchas veces, el amor te consume, te destruye. Y te conviertes en una víctima más.

Y ahora... ahí estás. No recorrí ningún camino cerca de donde te conocí. Me alejé. Hasta ahora. Que la rutina empieza a presionar de nuevo. Y siento que me ahogo. Por eso he vuelto a coger el camino donde te vi por primera vez, porque nunca pensé que estarías allí... o al menos eso quería creer. Supongo que en el fondo sabía que seguirías allí... Y cuando te veo y corro hacia a ti, no puedo evitar pensar que el amor nos destrozará otra vez.


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