27 de octubre de 2013

'Todos vieron aquella estrella en el cielo que deslumbraba con su brillo'.

Ella miró a su lado y no encontró nada, absolutamente nada. Estaba sentada en un banco, en medio de una calle de aquella ciudad que tanto odiaba. Alguna gente que pasaba la miraba, y ella esperaba ansiosa a que alguien, fuese quién fuese, le preguntará si se encontraba bien. Pero no ocurrió nada. Nadie dijo absolutamente nada. Incluso, pasaba gente que ni la miraba, que iba con tanta prisa, casi corriendo que no se percataba en algo tan insignificante, como ella pensaba que era.
Había cambiado, se había maquillado más, se había puesto más provocativa para los demás, intentando llamar la atención, pero nadie se dio cuenta (otra vez). Probó cosas que juró que no iba a probar. Su corazón y su alma se congelaron. Su cabeza daba vueltas y se ría sin motivo alguno. Sus lágrimas se habían agotado. Daba vueltas sobre ella misma, intentando encontrarle sentido a algo. Dio tantas vueltas, que le fue inevitable vomitar. Maldeció en voz baja, hasta que las palabras le ahogaban y empezó a sentirse descontrolada. No puedo evitar chillar, en ese mismo instante sería hasta capaz de aliarse con el diablo. Ya nada importaba. Se tiró de aquel pelo horrible suyo. Quería sentir algo. Cualquier cosa. Se pellizcó la tripa, los brazo y las piernas... de repente se sintió algo más aliviada. Aún tenía algo de control sobre ella misma. Podía sentir. Dolor. Algo era algo.
Esperó con el móvil entre sus piernas, sentada en aquel suelo frío a finales de Octubre, de noche, esperó y esperó. Esperó la llamada de alguien preocupado por ella, esperó un mensaje que dijera qué dónde estaba y si se encontraba bien, esperó algo, una señal, algo que la hiciera creer que todo iba a estar bien, que tenía una razón por la que seguir viviendo. Por la que seguir adelante. Pero esperó... durante horas, y como todos los putos días, nadie se acordó de ella. Maldita estúpida. Maldita idiota, ilusa y tonta. ¿No ves que no le importas a nadie? ¿Aún no has entendido que no eres más que un estorbo? Mereces desaparecer ya. Mereces morir y que nadie llore por ti. Morir sola. Sí. Eso justo.


...
Se acostó en el suelo, haciéndose un ovillo, notaba que todo en su interior crujía, su mente no recordaba ningún momento bueno en todos los años que había vivido. Recordaba solo como nunca fue suficiente para nadie, como alejó a personas que ella realmente amaba, como las voces en su interior la hicieron una niña asustadiza, y como las voces de las demás niñas del colegio, la hicieron más pequeña e insegura. Se acordó de él y de su manera de reír, pero se acordó de su manera sútil de ignorarla... mientras que ella siempre le quiso más que a nadie en este puto mundo de mierda. Recordó a su familia, a sus cumpleaños (solitarios, en mayor parte). Empezó a tiritar, cuando sacó un bote de su chaqueta. Pastillas. Pastillas que acabarían con todo su sufrimiento. Pastillas que le harían pensar que ella a fin de cuentas manejaba su apestosa vida. Pastillas que harían que dejará de existir. Se las tomó y por fin, algo ocurrió como ella quería.


Su vida se fue apagando poco a poco, ajena a la gente de su alrededor, que más tarde lamentaría su muerte.
Dejó de existir. De sufrir. Pero cuando se fue, todos pudieron ver aquella estrella en el cielo que deslumbraba con su brillo. Era ella.


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