22 de octubre de 2013

Repetición.

Hay cosas que no se arreglan, que se rompen, se recogen y se tiran a la basura, pero que no se pueden volver a pegar con celo. No podemos pretender romper algo y después poder volver a dejarlo como estaba. Es imposible. Me acuerdo como cuando hace unos años, tiré una bola de esas que cuando la agitas tienen nieve... pues la tiré y cuando vi como se rompía en pequeños pedazos esparcidos por el suelo de mi habitación, empecé a llorar y me agaché recogiendo los cristales y encajandolos unos con otros, intentando que mi bolita de nieva, siguiera como siempre. Al rato, cuando me corté con un trozo de cristal, comprendí por fin que no era posible arreglar aquel desastre. Paré de llorar, para darme cuenta de lo mágico que era aquel momento, que las cosas se rompen y entonces, desaparecen, dejan de existir y nosotros no podemos hacer nada. O bueno sí, no romperlas. O al menos intentarlo. Porque es curioso como hay gente por el mundo, que vive con ansías de romper algo. O al menos de pegar un puñetazo... o simplemente de romper un corazón. Supongo que todos tenemos ese lado al fin y al cabo. Nos gusta hacer sufrir y que nos hagan sufrir. ¿Irónico? ¿Incomprensible? Sí. Pero cierto y quién lo niegue es porque aún no ha vivido la suficiente, que tenga paciencia, porque su momento ya llegará.
Si tengo que ser sincera, yo tengo muchos de esos momentos, a lo mejor involuntariamente, otras voluntarias... al principio, era inconsciente de que lo que me hacían, de lo que estaba sufriendo, de como iba rompiéndome, después empecé a darme cuenta de ello, y durante un tiempo (largo), dejé que me siguieran tratando como a una muñeca de trapo.
Y ahora, ahora... bueno, ahora es al revés, ando con ganas de hacer sufrir y no creo que porque sea cruel, sino porque yo ya sufrí bastante. A lo mejor es mi momento de romper algo.
Todos, absolutamente todos nos merecemos esa sensación, ese instante perfecto.

(Sé que escribo demasiado sobre la palabra 'romper' y sus derivados, pero ya se sabe que uno siempre escribe sobre sus experiencias, sentimientos, pensamientos y sensaciones. Y a día de hoy, solo puede decir una palabra que me describe perfectamente. Y que todos sabéis ya. Adivinadla, anda.)

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