15 de octubre de 2013

Me has roto.

¿Cómo se explica esa sensación? Es como desamparo. Pero sin el como. Todo el día pensándote. Todo el día soñándote. Pidiendo que vuelvas a mi lado. Pidiendo que me quieras con gritos en silencio. Cómo duele. Miro todo el día alrededor, intento verte pero sin que tú me veas. Me juro internamente que no me decepcionaré si no te veo. Pero como siempre digo, yo nunca juro de verdad y cuando mis ojos repasan todo los recovecos posibles y no te encuentro... me decepciono. Y no contigo, sólo conmigo misma. Por no haberlo conseguido, por no tenerte a mi vera, me pego una bofetada mentalmente y me digo, espabila chica, él ya ni te recuerda y sin embargo, tú de él te acuerdas cada segundo del día... y eso es simplemente algo sobrehumano. Sonrío para que los demás no se asusten, ni me pregunten. Todos me convencen de que él no me merece, pero... ¿y si es al revés? ¿qué coño sabrá la gente de si me merece o no? ¿y si en realidad soy yo la que no se merece a alguien tan increíble como él?
Me puse las expectativas muy altas cuando te vi por primera vez, jurando que serías mío. Pero como siempre mis juramentos fallaron. Fueron en vano. Y me perdí una vez más. Me quedé en tu lista de espera. De pie. Donde la fila nunca avanzaba. Yo no me movía, no daba ni un solo paso, incluso podría decir que me acostumbre a ese sitio, a esas vistas... estabas lejos, pero al menos te podía ver. Ahora... ahora ya mi vista no alcanza a dislumbrarte, ni siquiera eres un punto entre manchas... ahora nos separan años luz. Dolía... Cuando di un paso a mi lado y me aparté de la fila, y en seguida la persona que iba después de mi, se movió rápidamente sin tan siquiera poder evitarlo. Se puso en mi sitio. Y yo me aparté y me tuve que marchas porque era demasiado para mi ver la larga cola, y verte a ti. Y aún duele. Y esa herida en mi corazón, siempre dolerá. Seguramente se reabrirá muchas veces más, sangrando, la curaré, pondré una tirita y haré como la última vez. Alejarme, aislarme. Pero después tendré que volver a salir a flote.
Hoy te he vuelto a ver. Lo había intentando evitar por todos los medios posibles. No miré a nadie a los ojos en todo el día. Porque la mirada es mi debilidad, desde que te vi... La mirada es el reflejo del alma y por lo tanto, de todos mis sentimientos. Sentimientos en flor. Si miro a alguien a los ojos, cuando más siento, cuando más triste estoy, sería como un libro abierto ¿y a quién le gusta eso? Nuestros puntos débiles, son nuestros, propios y de nadie más. Porque cuando alguien los descubre, ataca con ellos y es un blanco fácil para hacer sufrir. Por eso, hoy no pude mirar a nadie, iba con los ojos mirando el suelo, todo el día, y cuando alguien me hablaba, le miraba partes de los ojos, pero nunca mantenía la mirada más de cinco segundos, porque estaba segura, de que si mantenían la vista en mi, lloraría como un bebé recién nacido.
Mi mente estaba desordenada. No sabía que pensar. Pero estaba claro lo que sentía. Sentía una soledad que hacía que me helará por dentro. Sentía que no encajaba. Que las sonrisas que estaba mostrando a los demás, eran más falsas que nunca. Sentía que la gente que decía conocerme tanto, solo me estaba tomando el pelo. ¿Me conocían y cuándo sonreía no se daban cuenta de que solo estaba fingiendo una felicidad que no tiene que ver conmigo? ¿En serio? Da igual, me dije y me repetía minuto tras minuto. Hasta que no podía más, estaba a punto de llorar.. alguien me tocó, me habló, y solo pude apartarme lo más rápido posible.
-¿Estás bien?
-Sí.
-¿De verdad?
-No quiero hablar, de verdad, déjame, no puedo más.
-Vale.

¿VALE? Increíble... En fin. Así es la gente, pregunta para quedar bien y cuando te ven jodida y no saben que hacer, huyen con un puto 'vale'.. El reloj avanzaba, menos mal. Llegó el final de las clases, bajé las escaleras casi corriendo y... allí estabas tú. Maldita sea. Mierda. ¿Y ahora qué coño hago yo? Lo miré, me miró y...

 Nada no hice nada más. Llegaron sus amigos al minuto y se puso a caminar. Y yo detrás, me aguanté una vez más en el día de hoy las lágrimas, como pude y seguí adelante. Miré a todos los sitios posibles, menos a él, porque me dolía tanto tanto que era insoportable. Pinchazos por todos los sitios que me iban consumiendo poco a poco, y tú sin darte cuenta de nada. Creo que te diste la vuelta y me miraste fugazmente durante dos segundos de mierda, pero no estoy segura. A lo mejor simplemente quiero creerlo, autoengañarme y así ser más feliz. No lo sé. Ya no sé absolutamente nada. Cuando tú te fuiste por la derecha y yo giré hacia la izquierda, corrí para alejarme de todos. Y me eché inevitablemente a llorar. Me rompí en mil pedazos otra vez... como siempre que te veo. ¿Por qué yo siento tanto y tú tan poco?








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