1 de octubre de 2013

Blanco.

¿Qué hacer cuando no puedes ni contigo misma? ¿Cuándo todo te pesa? ¿Cuándo cada movimiento, cada palabra, cada paso, son miles de agujas que se clavan una y otra vez en tu interior haciendo que te desangres lentamente? Estás hasta las narices de ser la única que entienda a la gente y que a ti no te entiendan y ni siquiera hagan el esfuerzo de escucharte. Sí, algunos te preguntan '¿qué te pasa?' y que cuándo escuchan una palabra diferente al 'nada', se asustan y ya no quieren saber más. Todo el mundo miente, y supongo que por razones obvias. ¿Por qué lo haces? Porque llega un momento, en la que la vida te ha dado tantos palos, tantísimas desilusiones que ya no puedes más, que has empezado a contestar de forma automática un 'bien', cada vez que te preguntan como estás. Ya no dices como te sientes realmente, ¿para qué? ¿para qué abrirte y enseñar lo más íntimo de ti, cuándo nadie te va a escuchar? La gente es hipócrita, falsa, te dicen que estarán ahí cuando los necesites y como dice mi abuela, eso solo es una forma de hablar. De hablar para quedar bien. De hablar para contar mentiras. Eso, ha hecho que te cierres en banda, que de ser un libro abierto, seas el más difícil de entender y de seguir sus palabras. Porque al final te cansas de ser tu misma y solo te apetece no ser tú... ser más lista, más guapa, más fuerte, más y más dura... menos tú, más como una piedra. Como él, que siempre será la piedra en el camino, con la cual te tropiezas una y otra vez como una tonta, mientras la piedra te hace sentir una mierda, inútil, insignificante, imbécil y muy muy pequeña. Y después te paras a pensar que ha pasado, fuiste tan idiota que moviste cielo y tierra para hacer feliz a la puta piedra, sin darte cuenta de que por ti nadie movió ni un dedo. Y por eso ya no puedes más. Porque sentiste y diste tanto, que ahora tan solo queda vacío en ti. Vacío que intentas llenar con cualquier gilipollez, pero nunca se llena del todo, siempre termina vaciándose, gota a gota, como cuando dejas un grifo abierto. Haciendo que todo a tu alrededor se inunde. La diferencia es que ellos saben nadar, muchísimo mejor que tú,  te adelantan y miran por ellos mismos, salen a la superficie hasta que llegan a la orilla y a ti te dejan atrás, sola. Y llega ese punto, en el que no sabes si intentar nadar para llegar hasta donde están los demás o quedarte ahí (rendirte). Todo pesa, todo te atormentan, te perturba y tan solo quieres que te hagan un lavado de cerebro y te dejen en blanco. Total, ahora estás igual mientras todos te destrozan...


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