6 de septiembre de 2013

"La vida no es esperar a que la tormenta pase, ni es abrir el paraguas para que todo resbale... Es aprender a bailar bajo la lluvia".

Sé que ahora mismo dentro de mi cabeza hay una gran tormenta. Incluso dentro de mi. De mi corazón. Hay tormenta, tormenta de las fuertes, de las que todo el mundo odia. De esas de truenos, rayos y relámpagos. En cambio, a mi siempre me han gustado. Me parecían una buena forma de pensar. De reflexionar. Cada vez que me hago más mayor, noto que no me gustan tanto, o al menos no dentro de mi misma. No me gusta que dentro de mi cuerpo truene y dilueva tanto, que al final todo acabe inundado. Porque sé que si eso pasa, ya jamás podré sacar todo ese agua. Y cada vez que se acerca una tormenta, como a los niños pequeños que se refugian en la cama de sus padres, la diferencia, es que yo no tengo ninguna otra cama en la que refugiarme, solo la mía. Porque da miedo que todo lo que has construido termine por derribarse, por caerse al suelo. Y finalmente te toca volver a arreglar y reconstruir todo, y eso no me gusta, porque te das cuenta de que no sabes donde estaban todas las cosas, no conoces exactamente donde se encontraban antes de que la tormenta se lo llevará por delante. Y odio no encontrar las cosas por haberlas cambiado de sitio. Me hace sentir confusa, más pérdida que antes. Por eso, no lo puedo permitir, no puedo permitir que llueva tanto dentro de mi corazón, de mi cabeza, dentro de mi... 
Señoras y señores os voy a contar mi propósito para este Septiembre. (Al principio, mi plan era meterme en la cama, debajo de mis sábanas, sin importarme ni una mierda el calor que hiciera, solamente para refugiarme del comienzo, de la rutina, de este mes que apesta. Dormir, dormir, dormir. Y no despertar hasta que todo fuera mejor. Después me di cuenta de que no iba a ser posible. De que los osos solo invernan cuando hace frío y no calor... y qué desgraciadamente yo no soy un oso. Ah, y por supuesto me di cuenta de que las cosas nunca iban a ir mejor y si alguien os ha dicho que sí, os mentía, lo malo ha pasado vale, pero lo peor está por venir. Sé que es una frase con mucho optimismo en ella, pero así soy yo... tan graciosa como siempre.) En fin. Al cabo de las horas sentada en mi cama, filosofando sobre la vida, me di cuenta de que no todo tenía porque ser una mierda. Que hay cosas que si se pueden cambiar. Y como yo no quiero que haya una tormenta en mi y todo se inunde... voy a conseguir la luz que necesito. Mi plan, es poner la música al máximo volumen (aunque nunca sea lo suficientemente alto), bailar, bailar mucho, cantar (aunque desafine), sonreír sin motivo alguno y abrir un agujero dentro de esta oscuridad, para que entren los rayos de sol. Saldré de la habitación y motivaré a la gente. Haré un club, si hace falta, 'los felices en Septiembre'. Suena bien. Creo que también haré un periódico que solo incluya buenas noticias. Regalaré libros a todo el mundo (porque quién lee, no solo vive una vida). Incluso cantaré y la gente de la calle me seguirá y bailaremos sincronizados (aunque nadie entienda como se sabe el baile,como en las grandes musicales). Y ese es mi propósito: sonrisas, flores, corazones y optimismo. 
Y sí, no niego que tal vez llueva un poco, porque la lluvia nunca viene mal, al revés, la lluvia siempre me ha ayudado. Y yo amo la lluvia. Pero lo que he aprendido de todo esto y lo que he marcado como mi gran meta es: 'la vida no es esperar a que la tormenta pase, ni es abrir el paraguas para que todo resbale, es aprender a bailar bajo la lluvia'. (Además odio los paraguas, me gusta sentir la lluvia mojándome y eso nunca cambiará.) 

1 comentario:

Alice.G dijo...

¿Que película es la del gif? Eres increíble, me emocionan tus textos.