13 de septiembre de 2013

Carta nº1.

Querido X:
¿Cómo te va después de este tiempo? Te sigo echando de menos, a veces incluso me siento en mi cama y me pongo mis auriculares para poder escucharte un poco más cerca de mi, y lloro. Como casi siempre. Juro que desde aquí aún puedo escuchar tus palabras y promesas, a veces puedo percibir tu olor por la calle, pero te busco y tú nunca estás. He estado intentando no pensar más en ti, desde que me dejaste caer, pensé que nunca te perdonaría. Ahora sé que no es así, que te perdonaría las veces que hiciera falta solo porque el tiempo diese marcha atrás y pudiese arreglar cada grieta que creaste. Estos últimos días, he seguido curando la herida que me hice al caer, y he de decir que parece peor que antes, nunca se termina de cerrar y yo solo sé echarle alcohol, porque ese dolor ya es lo único que me queda de ti. ¿Sabes? Creo que he sido una ilusa al pensar que era 'estar enamorada', ¿tiene algo que ver con esta sensación de angustia que siento dentro de mi a todas horas? Porque si es eso, no me gusta nada. Pensé que estar enamorada era siempre sentir mariposas, ver corazones y flores por todos lados. Nunca llegué a sentir eso contigo. Solo sentó una gran adrenalina junto a una felicidad espontánea, que poco a poco, se fue con mi llanto... ¿Te he dicho alguna vez que nunca me gustaron las montañas rusas? Es verdad, odio sentir que subo y bajo y no poder controlarlo. Y ahora entiendo que eso es lo que sentí y sigo sintiendo contigo o simplemente pensando en todo lo que vivimos. No me gusta esa sensación de en un minuto estés tocando el puto cielo y al otro te choques contra el suelo. Rascasuelos. Creo que así me podrían llamar a partir de ahora. Me quedé ahí cuando te fuiste, porque no quería tener que levantarme y seguir como si nada hubiese pasado. Pienso que es tan triste las personas que olvidan como si nada. ¿Olvidar? Eso nunca lo lograrás, si quisiste a esa persona más que a tu vida. Intentó recordar porque coño no te despediste de mi... eso es lo que más me dolió, te fuiste pero sin decirme ni una palabra, tan solo desapareciste, creyendo que yo estaría bien. Pues ¿sabes? ¡eres un jodido iluso! Y me hiciste trizas. Me destrozaste. Eso fue lo que conseguiste, pedazos inservibles de mi. Sí, intento tirar mi ira y mi furia lejos de mi, es decir, a ti, porque eres el único que podría estar a años luz de mi. Pero no sirve de nada. Porque aunque me joda decirlo, te quiero. Te quiero a ti, que ahora sé que un día me quisiste también, a pesar de toda la mierda que tirabas sobre mi, pero eres incapaz de darme algo. Y lo entiendo, no te voy a culpar por ello. Yo te di mi corazón y mira como acabé... a nadie le gustaría acabar como yo, supongo. ¿Sabes...X...? Me dolió que no te despidieses, pero quiero pensar que no lo hiciste, porque una vez te dije que no había nada que odiará más que un 'adiós', y es verdad, las despedidas no son lo mío. Y un 'adiós' nuestro, no lo hubiera podido soportar. Así que, supongo que gracias por irte sin hacerme eso. Lo malo, son las consecuencias de ello, tal vez un 'adiós' hubiera sido duro para mi, pero al menos hubiera sabido que no ibas a volver más, hubiera dejado de esperarte, hubiera dejado de pasar noches en vela pensando en ti, en tu manera de caminar, de sonreír, de como te acercabas a mi y me mirabas a los ojos cuando todo iba mal, de la la sensación que corría por mi cuerpo cada vez que me abrazabas, de tu tacto, de tu risa o sonrisa, en como me decías que todo iba a salir bien, de todos tus te quiero, de tu manera de alegrarme todos los días, de ese lunar al lado de tu cara, de todos los besos que me diste y de todos los momentos a tu lado...
Es demasiado doloroso para mi tu ausencia, tu indiferencia, por las noches lloro y te grito lo más fuerte que puedo, te insulto incluso, pero es en vano, porque sé que no me escuchas. En fin. Espero que estés donde estés, estés feliz y hayas encontrado a ese alguien que te de, lo que supongo que nunca te di yo y por eso te marchaste.
Te pido que al menos que cuides de mi corazón. Y quiero que sepas, que me da igual todo, que solo quiero que seas feliz por encima de mi y de todos, que sonrías aunque no sea por mi. Es lo único que quiero.

PD: Nunca dejas caer a nadie más desde el cielo, como hiciste conmigo, duele demasiado y es cruel, incluso para ti.

Siempre tuya,
María.

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