23 de agosto de 2013

'Tanto han maltratado mi sonrisa, que en este momento, hasta los golpes de suerte me duelen'.

Es curioso como llegas a ese punto, a ese momento, a ese instante, en el que ya todo te da igual. En el que no sabes exactamente como van las cosas. Solo sabes que van. Y que las personas tan pronto como llegan, se largan sin explicaciones. Y en estos casos, no hay nada que tú puedas hacer. Ves como la gente que te 'quería' se marcha, se aleja, ni adiós ni ese tipo de mierda a la que llaman despedida. ¡Despedida! ¿Y eso qué es? A mi no me vengas con sentimentalismos. Si te vas, es para no volver, y mucho menos para decirme que no es por mi, sino por ti. ¿Existe un excusa más falsa que esa? Lo dudo. Ya estoy lo suficiente jodida, como para que vengan a compadecerse de mi.
¿Sabéis? En este punto de la historia, no tengo ganas de sentir nada de nada. Necesito liberarme. Expulsar todo el dolor y no tener más sentimientos. Los sentimientos solo están para estorbar y obviamente para demostrar que somos humanos. Pero ¿ahora que más da? A nadie jamás, le ha importado lo que yo haya sentido o lo que haya dejado de sentir. Siempre es en plan de 'ah, esta tiene sentimientos, voy a reírme de ella un rato, entrando en su vida, haciendo como que me importa algo y después sencillamente escupiré en sus malditos sentimientos'. Estoy harta, cansada, disgustada, enfadada y desilusionada. La vida, los sentimientos y pensamientos no son como los pintan. Apestan en modo literal. Yo ya estoy agotada de ser la gilipollas que no duerme por tenerlos, por pensar, por sentir. Como me gustaría que existiría algo que te hiciera despojarte de sensaciones, de estos sentimientos perturbadores, puede que no sea justa, que sea egoísta o egocéntrica, pero en este punto, me da igual. Me da igual todo. Lo que piensen de mi, lo que digan, lo que ellos sientan. Me resbala. Ahora, en este instante, por primera vez en mucho tiempo estoy pensando en mi. ¡En mi! ¿Y sabéis lo qué pienso? Que doy pena, tristeza, odio y que eso como sentimiento que es, me gustaría poder tirarlo a la basura y después prenderle fuego. Y que ojalá pudiera chasquear los dedos y cambiar el rumbo de las cosas. Porque cada vez que abro los ojos, veo mañanas, cielos, habitaciones, gente, pensamientos, cosas, sentimientos... infinitos, y sí, me asustan. Me asustan como a una niña pequeña un objeto extraño que ve por primera vez. Ahora pueden tocarme, hablarme, escucharme, dejarme, apoyarme, pasar de mi o lo que ellos quieran, pero yo ya no siento nada. No porque me hayan liberado de mis estúpidos sentimientos, sino porque me han hecho tanto, 'tanto han maltratado mi sonrisa, que en este momento, hasta los golpes de suerte me duelen'.

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