12 de agosto de 2013

Sin título.

Día de melancolía. De recuerdos. Donde tu máxima meta es alzar el brazo y acariciarle la mejilla, como antes solías hacerme. Cogerte de la mano y notar tu calor en mi. Sentir que todo va estar bien, simplemente oyendo tu respiración. Día donde la banda sonora es tan simple y dulce como tu canción preferida tocada a piano. Donde las lágrimas se convierten en nuevos sueños, que se hacen realidad. Caricias en la espalda que te hacen cosquillas. Donde su sonrisa es la dirige el mundo entero, hace que se acaben las guerras y  hace que los pobres no sean tan pobres. Que su risa, haga que todo el mundo pare por unos segundos, igual que cuando éramos pequeños y jugábamos al 'pollito inglés' y cuando tu amigo se daba la vuelta, tú te quedabas como una estatua, casi sin respirar. Pues igual. Él consigue que mi mundo no gire tan deprisa, que frene un poco y me haga sentir que aún estoy viva. Sus ojos ven un mundo mejor. Y todo lo que toca, hace sea mágico, porque desprende tantísima magia que a veces hasta deslumbra. Que todo lo que quieras, es poner la cabeza encima de su pecho y escuchar su corazón latir, porque si está él en el mundo, todo es mejor, más fácil. Las montañas no son tan altas, se pueden escalar y subir hasta la cima para poder admirar las vistas. Hoy es el día en el que quiero solamente que vuelva a mi vida. Que me haga sentir otra vez, todo. Replay. Repetir. Volver. Revivir. Porque ahora que no está, el cielo se ha nublado y está a punto de ponerse a llorar. Exactamente como yo.
Porque mis lágrimas ya nunca más van a ser sueños hechos realidad, van a ser sueños aplastados. Van a ser mares donde gente inocente naufraga. 
Sin él, la magia no existe. 
Y muchos menos, existo yo. Solo seré un persona más, que por dentro está rota en mil pedazos. 
Como todos. 

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