28 de agosto de 2013

'Con la tristeza pegada a los talones'.

Con la tristeza pegada a los talones. Sí, la tristeza, no la muerte. O bueno, más o menos se podría decir que es casi lo mismo. La tristeza al fin y al cabo, te hace morir cada día un poquito más. Te va consumiendo, como el fumar. Como el soñar con cosas que nunca podrán hacerse realidad. Pues así voy, andando por la calle en un día normal. Veo a  la gente a mi alrededor, conversar. Gente. Gente con miedo, gente feliz, gente con preocupaciones, gente solitaria, gente contenta... los miro y me imagino sus vidas. Tú llevas esa cara de decepción porque acabas de pillar a tu mejor amigo y a tu novia follando en tu salón, al lado de la playstation con la que juegas e ignoras a tu novia, que siempre está a tu lado, sin saber que hacer para que despiertes. Y sí, chaval, acabas de abrir los ojos y sé que no te gusta lo que ves, ¿y a quién si? O tal vez me equivoco y simplemente tu cara se debe a que no quedaban donuts en el armario y tienes que bajar a comprarlos, ¿quién sabe? Cada uno se queda con la historia que le hace más feliz. Así vamos. Estoy segura de que quién vea esa chica,  ve a una chica andando sola a unas horas en las que ni siquiera el cielo se ha despertado del todo. Ve a una chica que oculta un gran secreto. Y sobre todo, un gran agujero negro en su corazón. Que lleva guardo en las botas un cuchillo, por si se le aparece uno de esos monstruos con lo que siempre sueña, aunque todos sabemos que dificilmente será capaz de sacarlo y enfrentarse a ellos. Lo lleva, para estar más segura y porque le gusta pensar que tal vez algún día sea lo suficiente valiente, como para estampar el cuchillo en las tripas de algún bicho. Hasta ella prefiere quedarse con esa historia, porque la hace un poquito más feliz y valiente, aunque en su interior sabe que no sería capaz. Que el miedo la pausaría, y la dejaría con los pies clavados en el asfalto. La ven y físicamente, ven a una chica que se ha hecho una coleta cuando sabe que no es la más guapa con ella, que se ha puesto rímel tan solo porque sabe que así no podrá derramar ni una lágrima, pero otra vez eligió la historia feliz, porque si la observas detenidamente, ves que está apunto de llorar y no lo va poder evitar, porque ya todo le supera. Que la ropa que se ha puesto le gusta, pero no le favorece, que hace frío y no ha cogido ni una chaqueta, porque le apetece que el frío cale en sus huesos, hasta que se rompan. Va con uno de sus libros en la mano. Su mejor amigo. Y si puedes ver dentro de ella, verás que siempre lleva papel y lápiz en su bolso porque nunca se sabe cuando le llegará la inspiración. De que el silencio y la soledad son sus mejores aliadas. Lleva unos auriculares puestos y por la expresión de su cara, tendrá que estar escuchando música clásica o la banda sonora de alguna película. Y si miras más profundamente, veréis como aunque la chica esté rota en mil pedazos, aún puede ofrecer grandes cosas al mundo, que aunque le duela cada respiración que toma, puede sobrevivir, porque ella jamás se rinde. De repente, la chica se pone a correr como si la vida le fuera en ello y desaparece. 
Me encantaría que realmente alguien jugará a este juego, el de conocer a las personas un poquito más. Interiormente. Pero como sé que nadie va jugar mirándome a mi, pues he decidido jugar conmigo misma. Y ahí tenéis mi visión hacia mi. Y sí, voy con la tristeza en los talones, pero alguien me dijo una vez, que cuando eso pasará, que cuando sintiera a la tristeza, que saliera a la calle a hora que fuese y me pusiese a correr para que no me pudiera alcanzar. Y así lo he hecho hoy. 

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