2 de octubre de 2012

Caic.

Es como un salto al vacío. Estoy en un salto al vacío. En el salto al vacío. No hay nada. Solo... vacío. Y yo lo sé. Pero sin embargo, quiero tirarme. Tengo miedo, claro que si. ¿Pero qué puede pasarme más? Simplemente puede acabar con todo. Arrasarlo. Como todos vosotros, habéis hecho conmigo. Me habéis hecho, cenizas. Nada. No sé ni donde estoy. Solo siento el viento remover mi pelo y sonido del silencio. No quería que nadie me entendiese, no pretendía gustar a nadie, solo pedía que alguien, al menos, lo intentará, aunque no tuviera ni puta idea de lo que yo decía, aunque no le gustará mis manías tontas y desesperantes, que estuviera ahí. En realidad, mientras inspiro aire, que es lo único que me queda, me doy cuenta de que lo único que me salvaría ahora mismo, sería un paracaídas, porque sintiéndolo mucho, yo ya me he tirado de cabeza. Me voy a dar con el suelo, a no ser... a no ser, que tú seas mi paracaídas, ¿te atreves o me dejas caer, como todos lo han hecho? 


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