7 de octubre de 2012

Ahora. Ahora es cuanto tienes la oportunidad.

Puedes decidir si llorar o reír. Si secarte la lágrimas, apretar los dientes y sacar una sonrisa, aunque cueste, o quedarte en un rincón de esa casa solitaria, llorando, partiendo a pedazos. Tú decides. Tú decides si dejar que alguien te ayude a salir del pozo oscuro o quedarte ahí, sin pedir ayuda y ahogándote en tus propias lágrimas. Es tu decisión, decirle que tu también la quieres o dejarla pasar y tratarla como a una zorra, solo porque te asusta que alguien te quiera tanto como lo hace ella. Ahí esta tu decisión, eligir el miedo o la valentía. Eligir hacer feliz o infeliz a alguien. Tú eres el que dice 'gorda' a una chica, decide si decirselo y que después vaya a su casa a hacerse daño en la baño o callarte la puta boca. Tú eliges si querer a dos personas, porque te gusta sentirte querido y después terminar haciendo daño a las dos, o simplemente querer a alguien, a una sola persona, pero con toda tu alma. Tú eliges si coger o dejar pasar el tren. Tú eliges si vivir o morir. Yo elijo sonreír, pero sobre todo te elijo a ti. A ti, sin más.

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