31 de marzo de 2012

Todavía estás dentro de mi.

El chico silencioso, se acercó por detrás y le dio un pequeño golpecito en el hombro. Ella se giró enfadada con la persona que le estaba haciendo perder su momento de tranquilidad, antes de volver a su infierno. Pero cuando vio al chico de ojos color marrón chocolate y pelo dorado, enfrente suya, su mundo se le cayó encima poco a poco. Él le sonrío. Y a ella se le cayó de las manos la chaqueta y se puso rápidamente las manos en la boca, mientras por sus ojos caían lágrimas que eran imposibles de controlar. Era él. Después de tantos meses, él volvía a aparecer en su vida. Y de repente. Lo sintió. Eso que necesitaba desde hacía tanto tiempo. Podía volver a respirar, porque él estaba a su lado. Y él siempre había sido su aire, antes y cuando se marchó, siempre. El chico se acercó un poco más a la chica a la que más había querido en toda su vida y la abrazó con miedo a que todo fuera un sueño de los suyos, con miedo a que de un momento a otro ella desapareciera. Se esfumará. Ella lloró en su pecho desconsoladamente, mientras él acariciaba su pelo una y otra vez, eran tan suave y olía como antes. Su típico olor. El que él tanto extrañaba todos los putos días de su vida.
-Te he echado de menos, pequeña. 
-¿Qué haces aquí? -ella se separó de él a duras penas, se quedaron a milímetros y ella sintió que se volvía cada vez más y más pequeña, siempre le pasaba cuando él estaba a su lado, era inevitable.- ¡Te odio! ¡Eres un cabrón! -y ella volvió a llorar, la mataba verla así y más si era por su culpa. -
-He venido a por ti, no podía pasar un día más, sin ver tu sonrisa.
-¿No crees que ya has dicho suficientes mentiras? Para ya, me haces daño. -y como él intuía, ella no se olvida de todo lo que había pasado en el pasado. Nunca se lo perdonaría.- Antes de que te vayas otra vez, ¿me puedes decir como conseguiste olvidarte de mi? -esa pregunta lo dejo en punto muerto..- 
-No lo he logrado, princesa. No he olvidado tus besos húmedos y con sabor a fresas, tampoco he olvidado el día que estuvimos todo el rato dentro de la cama escondiéndonos del mundo, y mucho menos he podido olvidar el sonido de tu risa esa que me vuelve loco. Y nunca, jamás, me he podido olvidar de ti, ¿sabes por qué? Porque nunca se olvida a la persona que ha sido tu primer amor, a la persona que siempre tendrá tu corazón. 


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