23 de marzo de 2012

Naufragio.

¿Alguna vez te has sentido como si estuvieras en un barco que está naufragando y solo te gustaría correr? Yo sí. Constantemente. Mi vida se basa en eso. Un día puedo estar en la ola más alta del naufragio con una sonrisa imborrable en la cara, con la autoestima por el cielo gracias a mis tacones de diez centímetros y con ganas de comerme el mundo contigo o sin ti. Pero otras, que son las más habituales, suelo estar en esa ola que hace que tu barco se vuelque y se hunda. Bajo tierra. Ahogándome con el agua salada de mis ojos. Viendo como todo a mi alrededor se salva, se queda arriba, en la superficie, respirando..  sintiendo, sonriendo, viviendo. Sinceramente, me gustaría ser una de esas personas inquebrantables, que no sufren por tonterías y que sonríen a pesar de todo.
Mi barco se hunde para dejarme bajo tierra.

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