25 de marzo de 2012

Yo estaba dispuesta a regalarte el mundo.

Acabo de descubrir que solo era un cobarde. Que huye espantando del amor. Como si fuera alérgico a ello. Cuando en realidad lo que más desea es encontrar a esa chica que le vuelva loco. Pena que no fuera yo. Ni que no lo fuera mi antigua mejor amiga. Ni todas las demás. Tenía su manera de hacer sonreír con pequeños detalles como un 'guapa' más un silbido por el pasillo del instituto a las ocho de la mañana. O un '¿a quién tengo que matar pequeña?' cuando te veía mal. Siempre sabía elegir las palabras adecuadas. Era todo un galán. Y lo mejor de todo no era eso. Era que él era mi confidente desde los tres años. Según las chicas de mi entorno era muy afortunada como tenerlo como mejor amigo. Y supongo que era verdad. Porque siempre se colaba por el balcón de mi habitación por las mañanas para despertarme con un, buenos días bonita. Y se quedaba conmigo por las noches a cuidarme cuando estaba enferma, a mi lado, abrazándome. Y la verdad es que no tengo nada malo que decir que él, porque hasta sus manías eran encantadoras. Pero un día después de habernos pasado la tarde entre besos y abrazos, me dijo que me tenía que dejar sola. Lloré y le supliqué una razón, un solo puta razón por la que hacía aquello. Nunca lo supe y nunca lo sabré. Lo único que sé ahora es que.. tal vez sus palabras no valían nada, que sus 'eres el amor de mi vida' eran más falsos que la zorra de la esquina. Sus promesas volaron con el último cigarrillo que su fumó estando conmigo. Tal vez le agobié o presioné demasiado y salió corriendo porque lo aplastaba. O simplemente tenía miedo.. a ser amado, a que alguien fuera capaz de dar su vida por él. No le culpó, el amor apesta o al menos ahora que ya no estás conmigo.


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